¿Y el Rocha?

Artículos de opinión
Por Jorge Treviño
12/06/2026

Más allá del personaje o del proceso legal en curso, lo preocupante es la velocidad con la que asuntos de enorme relevancia desaparecen del debate nacional sin haber sido esclarecidos. Pareciera que en México los temas ya no se resuelven; simplemente se sustituyen por otros.

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Jorge Treviño

 

Hace apenas unas semanas, México discutía un tema que, por su gravedad, debería seguir en el centro de la conversación pública: los señalamientos en una corte de Nueva York contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Sin embargo, como ya es costumbre, la discusión se diluyó. Llegaron nuevos temas, nuevas narrativas y nuevas distracciones. Y al final, la pregunta quedó en el aire: ¿y el Rocha?

Más allá del personaje o del proceso legal en curso, lo preocupante es la velocidad con la que asuntos de enorme relevancia desaparecen del debate nacional sin haber sido esclarecidos. Pareciera que en México los temas ya no se resuelven; simplemente se sustituyen por otros.

Mientras la agenda mediática se renueva cada mañana, la realidad no da tregua. La inseguridad continúa asfixiando a los ciudadanos y al sector productivo. Miles de negocios enfrentan todos los días los embates de la violencia, la extorsión y la falta de un Estado de derecho que garantice su operación. En distintas regiones del país, esta incertidumbre ya no es sólo percepción: es un freno directo a la inversión, la expansión y la generación de empleos.

A este panorama se suman señales económicas que encienden las alarmas. La desaceleración, la pérdida de confianza para invertir y un entorno internacional complejo exigen respuestas serias y visión de largo plazo. Sin embargo, la prioridad gubernamental parece concentrarse en administrar la narrativa del día antes que en resolver los desafíos estructurales del país.

A la par, el debilitamiento de los contrapesos institucionales y la opacidad erosionan la confianza, el activo más valioso (y escaso) para lograr un crecimiento sostenido.

En una empresa, ignorar un problema no lo corrige, lo agrava.  En un país ocurre exactamente lo mismo.

En Chihuahua entendemos muy bien lo que significa competir en un entorno adverso. Somos un estado impulsado por la industria, el comercio, la exportación y el esfuerzo de miles de empresarios y trabajadores que todos los días tomamos riesgos para generar oportunidades. Por eso sabemos que los problemas no desaparecen cuando dejamos de hablar de ellos.

México requiere un liderazgo con estrategias claras a favor de un desarrollo inclusivo; necesita líderes congruentes entre el discurso y la acción, capaces de rendir cuentas.

Por eso vale la pena insistir. ¿Y el Rocha? Pero también: ¿y la seguridad?, ¿y el crecimiento económico?, ¿y la educación?, ¿y la salud?, ¿y la transparencia?, ¿y el Estado de derecho?

Los ciudadanos merecemos respuestas, no pretextos. Porque mientras esos temas sigan pendientes, ningún discurso podrá sustituir la realidad que viven millones de mexicanos todos los días. Necesitamos menos narrativa y más resultados.

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