Una Fiscalía autónoma, pero también legítima
La autonomía no debe reducirse a una reforma en el papel. Debe traducirse en un proceso de selección público, transparente y sujeto a escrutinio; en perfiles con capacidad técnica, experiencia, honorabilidad y ausencia de conflictos de interés; en un periodo de gestión que no dependa de los ciclos electorales; y en facultades presupuestales y administrativas que impidan presiones externas.

Jorge Treviño
Hoy en el debate público estatal se discute una iniciativa que busca dotar de autonomía constitucional a la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, un tema relevante y sumamente necesario para los chihuahuenses. En COPARMEX hemos defendido desde hace años que la procuración de justicia no puede estar subordinada a intereses políticos, coyunturales o partidistas. Una Fiscalía debe servir a la ley, a las víctimas y a la sociedad, no al gobierno en turno.
Esta convicción no es nueva. Cuando se impulsó a nivel nacional la reforma al artículo 102 constitucional, COPARMEX promovió una Fiscalía General verdaderamente autónoma, independiente y eficaz. Desde entonces advertimos que cambiar el nombre de Procuraduría por Fiscalía no sería suficiente si no se modificaban de fondo los procesos de designación, los controles institucionales y las condiciones para ejercer el cargo con independencia real.
Por eso, la autonomía no debe reducirse a una reforma en el papel. Debe traducirse en un proceso de selección público, transparente y sujeto a escrutinio; en perfiles con capacidad técnica, experiencia, honorabilidad y ausencia de conflictos de interés; en un periodo de gestión que no dependa de los ciclos electorales; y en facultades presupuestales y administrativas que impidan presiones externas.
También debemos ser cautelosos. Una Fiscalía autónoma puede convertirse en una simulación si su titular es producto de acuerdos cerrados, cuotas partidistas o procedimientos diseñados para legitimar una decisión tomada de antemano. La independencia institucional no se decreta: se construye con reglas claras, contrapesos, participación ciudadana y rendición de cuentas.
La autonomía tampoco significa aislamiento ni falta de supervisión. La Fiscalía debe coordinarse con los poderes públicos y las instituciones de seguridad, pero conservar plena libertad para investigar y perseguir delitos, incluso cuando éstos involucren a servidores públicos o actores con poder político o económico. Al mismo tiempo, debe estar sujeta a indicadores de desempeño, evaluación pública y mecanismos efectivos de responsabilidad.
Chihuahua merece una Fiscalía profesional, confiable y cercana a las víctimas. Una institución capaz de combatir la impunidad, fortalecer el Estado de Derecho y ofrecer certeza a las familias, a las empresas y a quienes invierten y generan empleo.
Desde COPARMEX Chihuahua acompañaremos esta discusión con apertura, pero también con exigencia. Apoyamos la autonomía si ésta es auténtica, si el proceso es legítimo y si el resultado fortalece la justicia. No se trata de cambiar dependencias en el organigrama, sino de construir una institución que pueda actuar sin consignas, sin presiones y con la confianza de la sociedad.