La formalidad debe premiarse, no castigarse

Artículos de opinión
Por Jorge Treviño
12/12/2025

Un punto que debemos resaltar es el alto índice de formalidad laboral que distingue tanto al estado como a la capital, ubicándose entre los primeros lugares a nivel nacional. Esta fortaleza no se construyó de un día para otro. Es el resultado de años de comunicación constante entre gobierno y sociedad, coordinación institucional, visión de largo plazo y disciplina en la definición y seguimiento de objetivos comunes.

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Jorge Treviño

 

Las últimas semanas han sido de intenso jaloneo político en varios estados del país debido, entre otras cosas, a la propuesta de incrementar el Impuesto Sobre Nómina (ISN). Antes de entrar al debate, es fundamental entender el origen del problema: el gobierno federal ha reducido de manera significativa las transferencias hacia la mayoría de los estados y municipios.

En Chihuahua, los efectos son evidentes: carreteras federales sin mantenimiento, un Servicio de Salud con claras deficiencias y una Seguridad Pública con escasos recursos. Estos rezagos explican por qué los gobiernos estatales buscan alternativas para compensar la falta de recursos; sin embargo, no todas las alternativas son correctas.

Un punto que debemos resaltar es el alto índice de formalidad laboral que distingue tanto al estado como a la capital, ubicándose entre los primeros lugares a nivel nacional. Esta fortaleza no se construyó de un día para otro. Es el resultado de años de comunicación constante entre gobierno y sociedad, coordinación institucional, visión de largo plazo y disciplina en la definición y seguimiento de objetivos comunes.

Dentro de esa visión compartida, ha quedado claro desde hace tiempo que la inversión en infraestructura es un pilar fundamental no solo para el desarrollo económico de la región, sino también para el desarrollo social. La infraestructura conecta, detona oportunidades, genera empleos y crea condiciones para que Chihuahua siga creciendo y compitiendo.

Sin embargo, aunque coincidimos plenamente en que la infraestructura debe ser prioritaria en el presupuesto estatal, no estamos de acuerdo en que el camino para financiarla sea castigar a quienes generan empleo formal. Incrementar este impuesto no solo castiga al empresario, sino que eleva los costos laborales, desincentiva la contratación y frena la llegada de nuevas inversiones. Por el contrario, debemos apostar por iniciativas que impulsen la creación de empresas, la formalización y el crecimiento económico, así como por un esfuerzo serio para estructurar y simplificar los procesos públicos, de modo que la operación gubernamental sea más eficiente y menos costosa.

Sí, estamos enfrentando tiempos difíciles. El gobierno y la sociedad por igual vivimos momentos de incertidumbre y retos crecientes. Pero, lejos de paralizarnos o tomar decisiones de corto plazo, debemos mantenernos unidos y apostar por soluciones creativas que fortalezcan a todos en el largo plazo.

La ruta ya la conocemos: visión conjunta, objetivos claros, estrategias bien trazadas y una cultura de trabajo sólida y eficiente. Esa fórmula es la que ha dado resultados en Chihuahua y la que debemos seguir defendiendo.